La aventura —la fascinación que despierta el hecho de enfrentarse a sucesos extraordinarios— bastaría sin duda para justificar una obra tan imaginativa como la de E. A. Poe, pero no para entender su carácter profundamente humano, que le convierte en una acabada metáfora del destino del hombre, situado ante desconocidas fuerzas que escapan a su control.
Arthur Gordon Pym, joven deseoso de escapar a la rutina a causa de la atracción que en él despiertan los relatos de su amigo August, se esconde a bordo del Grampus para convertirse …